Dialogue n° 3

Lo que puede un artículo en el periódico…


Situation du passage : Ernesto et Alberto, poursuivant leur périple vers le Nord, sont arrivés, après de multiples chutes de La Poderosa et de nombreuses rencontres — plus ou moins agréables — dans la ville de Temuco, au Chili. Ils sont affamés, sans argent, avec une « Poderosa » très mal en point… La déclaration (off) de Ernesto quelques scènes auparavant trouve ici tout son sens : « la plata y la comida escasean. Pero cada vez que pinta la ocasión, nos la rebuscamos para dormir y comer gratis… » De fait, dans la scène précédente, Ernesto, en bon héros picaresque, a eu une mystérieuse idée pour « buscarse la vida ». Faussant compagnie un bref moment à Alberto, il est allé, seul, dans les locaux du journal El Diario Austral. Dans ce passage, Alberto va découvrir, dans le journal, le résultat de cette démarche.

 

Intérêt du passage : cette scène met en relief un trait de caractère d’Ernesto qui se confirmera, et dans le film et dans la réalité du personnage historique, à savoir sa capacité stratégique dans l’action. Mettant à profit le pouvoir des médias qu’il connaît, Ernesto a pensé à utiliser le journal local pour obtenir gracieusement le vivre et le couvert, … et la réparation de la moto dont il est question ici. Dans cette scène, c’est donc lui qui mène l’action – l’exubérant Alberto découvrant seulement au début du passage avec surprise le plan élaboré par son ami. On notera l’humour de la scène, sensible dans le revirement brutal et cocasse du mécanicien quand il découvre la photo des deux amis dans le journal ainsi que dans la complicité amusée des échanges entre les deux amis.

Lo que puede un artículo en el periódico…

EXTERIOR DÍA. En la calle
Ernesto acaba de comprar El Diario Austral. Mira con interés una página del periódico. En esta página, hay una foto de los dos amigos y un artículo sobre ellos.

ERNESTO (leyendo el periódico) : Ayer por la tarde, Temuco se vio honrada por el arribo de dos de los más prestigiosos leprólogos de América Latina. El Dr Alberto Granados de Córdoba.
ALBERTO : ¿ Cómo que « Granados » ?
ERNESTO : Sí, eso dice (leyendo). El Dr Alberto Granados de Córdoba y el Dr Ernesto Guevara de la Serna de Buenos-Aires se han embarcado en un viaje épico desde su tierra natal hasta el extremo norte de Venezuela. Los carismáticos científicos aventureros, expertos en su especialidad, han tratado a 3000 pacientes en todo el continente.
Se ríe Alberto
ERNESTO : ¡ Señor ! (leyendo) Esperan completar su mar-atónico viaje en un tiempo récord de 5 meses. Justo a tiempo para festejar los 30 años del juvenil Dr Granados.
ALBERTO : Ah, dice juvenil, ¿ eh ?
ERNESTO : Sí, ellos mintieron un poco también. ¿ Vos creés que funcione ?
Siguen caminando en la calle, empujando la moto averiada. Entran en un garage. El propietario está jugando a los naipes con Piedad, su mujer.
ERNESTO : Hola
ALBERTO : Hola. Buenas Tardes
ERNESTO (off) : Mi amigo y yo tenemos ciertos problemas con nuestra moto. La dirección está rota, los frenos practicamente inexistentes… y bueno, la caja de cambio, como siempre.
ALBERTO : Y yo tengo el traste a la miseria, hermano.
MECANICO (mirando la moto) : A ver, la dirección, los frenos y la caja de cambio se los puedo arreglar… Claro que por su traste creo que no puedo hacer nada, fíjese.
ERNESTO : Pero no tenemos ni un centavo
MECANICO : ¿ Cómo ? ¿Ustedes, sin un centavo ?
ERNESTO (off) : No, cuando lleguemos a Valparaíso, vamos a recibir una plata. Cuando la tengamos, se la mandamos.
MECANICO : ¿ Sabe ? no quisiera ser irrespetuoso… pero si no tienen plata, no tienen nada que estar haciendo aquí.
ALBERTO (off) : Disculpe que le interrumpa, caballero, pero si usted nos está ayudando en este momento, va a contribuir fuertemente a las relaciones bilaterales entre nuestros países.
MECANICO : No sé si lo estoy entendiendo…
ERNESTO (interrumpiendo) : ¿Sabe qué ? Creo que nos estamos dando a entender bien. Además no podemos confiar que todo el mundo sepa quién es quién en el campo de la medicina latinoamericana (a Alberto) Por favor, Doctor.
ALBERTO : Sí, sí un honor, casualmente…justamente salió hoy un artículo en el… las casualidades… en el Austral… el diario.
MECANICO : A ver, permítame.
ALBERTO (enseñándole el periódico) : Humildemente
El mecánico lee el artículo y se lo enseña a Piedad.
MECANICO : Mira, Piedad. (Llamando a su empleado para que vea el periódico) Tulio
ERNESTO : La foto no es muy buena.
ALBERTO : Sí, no salimos muy favorecidos.
El mecánico muy alegre de repente, con el artículo.
MECANICO : Miren, son ellos. (a Ernesto y Alberto). Caballeros, para mí va a ser un verdadero honor arreglarles la moto.
ALBERTO : Muchas gracias
MECANICO : Claro que una vez que termine la partida de naipes con mi mujer.
ALBERTO : Claro, no hay problema
MECANICO : ¡ Prioridad uno ! ¿ No, señores ? ¿ Saben que esta noche hay baile en la alcadía y, si Dios quiere, van a estar todas las chiquillas del pueblo ?
ALBERTO (riéndose) : ¡ Qué lastima ! Al rato le traigo la moto.
MECANICO : Echela aquí nomás, aquí se la arreglamos.

 


 
 
 
 
   
     
 
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