Dialogue n° 5

Despedida en el leprosario de San Pablo


Situation du passage  : Alberto et Ernesto ont passé plusieurs semaines dans la colonia de   San Pablo, y introduisant une vraie révolution médicale. Bravant les risques de contagion, prenant leur repas avec les lépreux, jouant au foot avec eux, ils ont été « adoptés » et ce, malgré les heurts avec les religieuses, inflexibles sur le règlement. Leur jeunesse, leur enthousiasme et leur humour ont séduit les malades les plus difficiles. Alors qu'ils s'apprêtent à quitter San Pablo pour continuer leur voyage, le personnel de l'hôpital a organisé pour leur départ, qui coïncide avec l'anniversaire d'Ernesto, une petite fête dansante. Dans la scène qui précède, Ernesto, piètre danseur, a déclenché l'hilarité générale de l'assemblée. Le passage commence au moment où le docteur Bresciani demande le silence et prend la parole pour remercier les deux amis.  
    
Intérêt du passage  : comme souvent dans le film, la scène comique de danse d'Ernesto, incapable de reconnaître un « cha-cha-cha » d'un tango, est suivie d'un moment plus grave dans lequel Walter Salles laisse entrevoir le destin du futur Che Guevara. Ici, pour la première fois, Ernesto l'introverti prend la parole en public, longuement, dans un discours dans lequel il affirme l'unité de l'Amérique latine. Au-delà des remerciements d'usage apparaît le charisme du futur héros révolutionnaire qui met en avant la culture métisse de l'Amérique latine. Le jeune étudiant en médecine a mûri au cours de son voyage et c'est cette maturité nouvelle affirmée que Salles souhaite faire passer dans cette scène dont le ton contraste avec les scènes comiques et picaresques qui ponctuent le récit.

Despedida en el leprosario de San Pablo

Alberto y Ernesto están terminando su estancia en la colonia de San Pablo. En una gran sala del hospital se despiden de sus compañeros de trabajo.

BRESCIANI : Amigos, amigos... Amigos, un momentito por favor. Creo que ésta es una buena ocasión para que Ernesto y Alberto sepan lo agradecidos que estamos con ustedes. No sólo por haber llegado aquí, sino sobretodo por la entrega y el entusiasmo que han puesto a los pacientes de San Pablo durante las tres semanas que han estado con nosotros. Con tal motivo les hemos preparado una pequeña sorpresita. Mañana van a recibir ustedes una balsa para que puedan continuar viaje. La misma que por sugerencia surgida esta noche la vamos a bautizar como « La Mambo-Tango ».
Se ríen todos
ERNESTO
( sonriendo ) : Muy buena
ALBERTO
: ¡ Gracias, Doctor !
TODOS JUNTOS
:   ¡ Que hable ! ¡Que hable ! ¡ Que hable !
ERNESTO
: Y bueno...es para mí una obligación agradecer este brindis con algo más que un gesto convencional. Pero, dadas las precarias condiciones en que viajamos, sólo nos queda como recurso afectivo la palabra. Y es empleándola, que quiero agradecer a todos ustedes. A todo el personal de la colonia. Gracias. De verdad que... que nos den esta magnífica demostración de afecto de... casi sin conocernos, de festejar mi cumpleaños como si fuera la fiesta íntima de alguno de ustedes. Bueno y aprovechando que el día de mañana dejaremos el Perú, estas palabras toman una forma de despedida en la cual quiero poner todo mi empeño en reconocer al pueblo de este país que de manera ininterrumpida nos ha colmado de agasajos desde nuestra llegada. (Pausa) Y quiero recalcar una cosa más un poco al margen del tema de este brindis... pero nos se preocupen que no voy a bailar...
Risas
*
Pero aunque lo exiguo de nuestras personalidades nos impida en estos casos ser voceros de su causa, creemos que la división de América en nacionalidades inciertas e ilusorias es complementamente ficticia. Constituimos una sola raza mestiza desde Méjico hasta el estrecho de Magallanes. Asi que tratando de librarme de cualquier carga de provincialismo, brindo por Perú y por América unida.

*En la escena anterior, Ernesto, bailando de manera muy torpe, ha ofrecido a todos un espectáculo muy divertido. Eso explica también el nombre « La Mambo-Tango » propuesto por Bresciani para bautizar la balsa.

 

 
 
 
 
   
     
 
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Mars 2006 - Tous droits réservés